
Si mordiera otra vez
el opaco vidrio que nos separa.
Volvería todo a ser
otra callada mañana.
En que mi cabeza se revienta
y las drogas casi malas,
me despiertan en la escuela.
Si la volviera a ver,
todo sería así,
como en los cuentos de hadas.
Donde hay encantadas ramas
y damas encantadoras
por el crisol iluminadas.
Y las fragantes flores hadas,
bailan y bailan en la pradera llana.
Fulgurantes burbujitas que se queman.
que se aman.
Que ríen y que cantan,
embelezando los oídos
con sus melodías blancas.
Firuletes de colores
con aroma a sabia,
con sabor a dulces sueños
y textura a sabana por la mañana.
Tan hermosa fantasía,
si, como un cuento de hadas.
Si mordiera otra vez el vidrio
que opaca nuestra distancia.
Si la montaña dejara de ser montaña.
Pronto caigo de esa nube,
y solo para entender
Que nunca antes la había visto
y nunca mas la volví a ver.
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