martes, 20 de septiembre de 2016

Ag

Desde lo profundo del bosque
surge un grito profano.

El filo del metal
al surcar su cuello
despedirá, en forma de lluvia
el vuelo bajo
de quien duerme bajo el velo.
Y la herida cauteriza.
Y la cosecha se reparte.

A cada ojo una locura.
A cada mano un manojo.
Para los incautos fisuras
que rechinan los dientes;
ataduras externas, curas rusas
y un tercero intermitente
que opina con holgura.

Sentados derriban el cerco
y hacen eco de los cercanos.
Todo negro y astillado.
Y nuevamente nacen
como semillas y con orgullo
reconstruyen su sueño.

Sueñan ser sellos
de la justa democracia.
Ser la justa medida
de la balanza,
ser condena y condenado.

Está cada vez mas cerca....

Lo siento como se siente el calor
cuando produce
quemaduras de tercer grado.

Siento miles de cuerpos
buscando estampillarse
contra el destino.
Siento miles de cuerpos preparados
para ser cuerpos tirados en la calle.

Siempre la misma historia...

Enjuagar y repetir hasta abolir
los medios de corrupción.


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