Lo que reina el dominio
creciente de los sentidos:
Es el ruido pictórico,
el devenir impoluto
de la sensación de firmeza
y suerte.
La pacificación del ser autómata
y la reivindicación
del yo primitivo;
al servicio siempre
del último caído en batalla.
Se ata al cráneo roto
y retoza fálico en las sienes.
Viene desde el sórdido sentir
propagado por el sistema nervioso
hasta la lengua y los dientes.
Posee masa inerte
y peso específico absoluto.
Se apresa el ser y
converge sobre si mismo.
Origina el pensamiento
rectilíneo uniforme.
Mortifica todo lo
concebido mediante el mythos mundano.
Así la tierra a mis pies
se abre y arrasa en un roce violento
todo lo emanado por mi mente.
Algo de fortuna le espera,
alguna rotura es certeza
y es vía de escape
para el masivo colectivo inconsciente.
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