Sin medirlo ni pensarlo
se internaron
en el mar de cuerpos vírgenes,
se internaron.
Eran 3 y no volvieron.
Cada tanto por las noches,
el murmullo de los locos
invoca sus nombres desde el humo.
Y ese humo desplazando el regio porvenir
se me instala en las sienes.
Y mis sienes latiendo se expulsan,
escalan por las ramas secas de los sueños
que dejando de ser sueños mutan como todo
y se hacen armas
¡A tus ojos utópicos los apuñalaron sin piedad!
Eran 2 y no volvieron...
Los pies calmos escapando de ese frío.
Aquello que los ciegos aman,
el silencio que todo abarca
resistiendo ante el óxido fundente.
El viento gélido y la huella oscura de esa tierra
de llanuras y dementes inconcisos.
Siempre fueron ese concepto que se abraza
al principio de conservación de la materia.
TODO lo que se es, todo el ruido
de los pasos apurados y las calles desahuciadas.
Ahora es 1...
Parado ante el muro de ojos con caras,
volviendo al tiempo una espesa espuma blanca
que ocupa todo el éter del vacío.
Que se inscribe en espiral
sobre la muerte queda y muda
y enseña al viento a respirar.
Ya no es nada y quedan sólo,
los espectadores que vuelven a casa
a apuñalarle los ojos utópicos
a los locos con las sienes expulsadas
que se esfuman por las ramas
desgarrando la espesa espuma blanca
con el óxido en sus armas.
Es que aunque no nos vean,
SEGUIMOS EXISTIENDO.
se internaron
en el mar de cuerpos vírgenes,
se internaron.
Eran 3 y no volvieron.
Cada tanto por las noches,
el murmullo de los locos
invoca sus nombres desde el humo.
Y ese humo desplazando el regio porvenir
se me instala en las sienes.
Y mis sienes latiendo se expulsan,
escalan por las ramas secas de los sueños
que dejando de ser sueños mutan como todo
y se hacen armas
¡A tus ojos utópicos los apuñalaron sin piedad!
Eran 2 y no volvieron...
Los pies calmos escapando de ese frío.
Aquello que los ciegos aman,
el silencio que todo abarca
resistiendo ante el óxido fundente.
El viento gélido y la huella oscura de esa tierra
de llanuras y dementes inconcisos.
Siempre fueron ese concepto que se abraza
al principio de conservación de la materia.
TODO lo que se es, todo el ruido
de los pasos apurados y las calles desahuciadas.
Ahora es 1...
Parado ante el muro de ojos con caras,
volviendo al tiempo una espesa espuma blanca
que ocupa todo el éter del vacío.
Que se inscribe en espiral
sobre la muerte queda y muda
y enseña al viento a respirar.
Ya no es nada y quedan sólo,
los espectadores que vuelven a casa
a apuñalarle los ojos utópicos
a los locos con las sienes expulsadas
que se esfuman por las ramas
desgarrando la espesa espuma blanca
con el óxido en sus armas.
Es que aunque no nos vean,
SEGUIMOS EXISTIENDO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario