martes, 25 de junio de 2013

Licanpírica escena de psicología (60)

Siempre loca en mi cabeza
con delirios tan cliches,
delirios idiotas de grandeza.

Desde tu ruta polipersonal,
esperamos siempre las razones,
pero unas razones tan equivocadas.
Desde siempre, desde siempre.

Una fina y larga cola de sangre,
con dulce y tentador aroma dulce.
Olor a sangre que me excita,
que me prende y me desata.
Textura a sangre, tan liviana
y apacible tan... temprana.

Sabor a sangre, simplemente,
simplemente adictiva.
Tan exquisita que dan ganas,
de tomar y tomar.
Succionarte de adentro por el cuello,
la vida hipócrita que escribe tu rutina.

Tanta sangre, que me hierve.
Tanto fuego que me quema.
Y lo siento dentro mío,
un calor que me envenena
una fuerza que me invade
y me come la cabeza.

Como droga pero blanda
y tibia atravezandome las venas.
Como furia que revienta,
que se hormona en las ideas.

Los caninos que resaltan,
mi profunda sed de sangre
y carne humana, mi antropofaga fantasía.

Los sentidos bien marcados,
en mis ojos, en mi olfato y en cada celula de mi cuerpo.
Y unos cuerpos mutilados
haciéndome de cama y mas sangre de suaves sábanas.
Cuando te veo salir hermosa como ninguna,
cegadora y obnuvilante,
me ama tu mirada y me transforma tu figura.

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