Si se, que es solo una ilusión..
Maldición más grande sería,
Ahuyentarlo sin siquiera
motivo o razón.
Mis párpados me ciegan.
Cómplicemente,
me sumerjo en mi falso sueño
para dejar que mi dueño
juegue conmigo dulcemente.
Cierto calor
pudoroso.
Al ver cierta
´pupilla´.
Mis hormonas
intranquilas
transportaron,
tan fogoso
cosquilleo.
Por mi cuerpo que
de deseo
se rendía a los
acosos
y caprichos de cada
uno de tus deseos.
Evitando mi desvelo,
arrullaba mi pelo,
con sus gentiles manos...
Sensibles.
Ante su inminente presencia,
recuerdo mis piernas temblar de
ansiedad.
Recuerdo subir por mi espalda,
un lascivo escalofrío,
que tardío me excitaba.
Un impulso involuntario
desde mis piernas dominaba,
imponiendo lujuriosa
mis instintos primarios.
Reverenciándote.
Mis labios rojos de
pasión
anhelaban
explorarte.
Y perderme entre
los confines de tu piel.
Que cual canción de
las más finas artes,
se dibujaba
impecable.
Magnificente.
Medio amable, medio
indecente
totalmente
insuperable
me invitaste a
beber de tu cuerpo.
Apretaba mis piernas cruzadas...
El calor, la paciencia.
Imaginaba aquella presencia.
¡Pero que dicha imaginarla!
Al abrirse la puerta,
debo admitir, que mi ataque de pánico
sencillamente inmovilizaba
cada célula de mi cuerpo.
Pero sádico me mirabas y yo crédula,
convencida de que actuaba.
¡TU CUERPO! ¡TU
CUERPO!
Lograste alucinarme
al paso de cada hora.
Sentí como mi cuerpo recorría
tu mirada inquieta y avizora
cada rincón de mi figura.
Sutilmente analizabas
con la mayor de las ternuras.
Y tu inocencia,
nuevamente me excitaba.
Y tu inocencia,
nuevamente me excitaba.
(Con las yemas
colmándome de
excitación,
tuve la blasfema
intención
de tocarte.
Bajaron por tu
espalda
mis dedos, contra
el cenit veraniego
de la Luna y de
Marte.
Esperando el alba)
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