miércoles, 13 de febrero de 2013

La armonía de la distancia de mi sueño

Al borde del universo,
dos cuerpos tiesos
y mutilados caen libres.
El peso los une
en lo más espeso del vapor grisáceo.

Son almas del bosque (pardo).
Son certeros tragos amargos,
que al borde de esto
parecen estar enteros...
Que sin querer, son olvidados.

De ahí en adelante
todo estuvo sabido.
En la esquina en la que te conocí,
huele a elefantes y cuerpos podridos.
Y creo, yo creo que estuve ahí.

Quizás sea mas que quererte.
Quizás sea mas que tocarte.
Quizá esta noche sea solo tener suerte,
y usarte para crearte
eso que llaman ilusiones.

¡Leven ansias compañeros!
Que hoy; esta tarde les prometo
llegar con ustedes al mismísimo cielo.
Y convertir cada reo
en algún pulcro adivino.
Convertir cada puta
en una creíble mentira.
Y escuchar compañeros, sus locos deseos.

Si nadamos en vino
¡Que sea del bueno!
Si cae redondo aquel cuadro
que pintaste aquella tarde que sea...
¡Directo al Averno!
Donde tu sonrisa burlona se pierde
entre el mar y el hielo.

¡AL PEDO!

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