miércoles, 10 de abril de 2013

Amore

En mis sueños he visto,
alguna que otra vez,
entre los árboles lánguidos
un susurro pálido que me hablaba...
De tus ojos en miel perennes,
fijos como vigilando.
La última gota de vida
de un árbol ¡nicho impuro
de incontables almas altaneras!
Y viajeros pecadores sin camino.

El piso frío,
en cada roce con tus mejillas
oxidaba presagios de eslabones esclavos.

Juro que nunca mas jugaré,
ni sabiendo ni sin saber.
Que los anhelos NARANJA
tiñan la tierra ROJA.

Del costado del camino
surja el rezo único al árbol.
Al piso frío que de asiento sirve
a tu atenta mirada.

Desde el CENTRO de la TIERRA
la grieta, impone su potente
altura/ante los fisuras de siempre.
Y como siempre los fisuras rechinan los dientes
ante la cercanía del peligro.

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