Los rayos infalibles reclaman Asgard* lejano,
la unión entre lo humano y lo sublime.
Serenos los Locos* exudan sus vidas por
las comisuras de sus bocas.
La noche te atrapa, de a poco se cierne
la trampa sabida.
Algunos se abrazan y ríen, pero no son
mayoría.
Al volver a mi morada,
los caminos y las piedras toscas
me anunciaron susurrando
apuntando la explanada de Lupinos*.
Donde la luz espectral
por cumplir con su tarea
ilumina sorda en un sufrir,
sobre la piedra sepulcral los restos de
Atenea.
Un Julio aberrante.
Mis pasos por la noche lóbrega,
cuando caído el baluarte
mi trémulo inerte
serenos tus pómulos
retratan tu muerte.
Pálido veneno comienza,
recordándote tan Clara
recostada en el centeno.
Por mi mano con violencia
se anudaban tus cabellos. ¡Pobres ellos!
Quienes tendrán que morir
Sin probar tu cuello.
NI ver la luz dorada
por
tus ojos proyectada.
O tu cuerpo excitado
mañatado a una cruz.
Siendo humildes servidores
mi cuervo y mi persona
al borde del trágico cementerio
le rogamos los honores.
Deje a nuestro criterio
el final de esta carroña.
Al hacer la carne ceso, el humano es
animal.
Y más que eso, me precipito al intrépido
inquisitorio
de juzgar premonitorio el candil de su
fanal.
Así
habló Lúvico, héroe rebelde de la batalla del valle de las sombras.
Asgard: Es el lugar de residencia de los
rebeldes de alto rango.
Locos: Término despectivo utilizado por
los celestiales para referirse a los rebeldes.
Lupinos: Es la única flor que crece en
las tierras infectadas, mayormente en cementerios.
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